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En primera instancia, se debe decir que la ansiedad es un estado o una emoción, a la cual se llega mediante una necesidad orgánica. Frente a determinadas situaciones en donde el organismo considera necesario alcanzar cierto fin, el cerebro envía señales liberando adrenalina. A esto se le denomina estados de alerta, los cuales cuentan con diferentes niveles, dependiendo de las circunstancias. La ansiedad es un estado común entre una gran cantidad de personas, pero manifestada de diferentes maneras y con distintos grados de urgencia. En muchas ocasiones, la ansiedad está relacionada con otros términos, los cuales obedecen a otros estados que pueden alimentar o ser parte de la ansiedad. El estrés, el temor, nerviosismo, angustia o tensión. Diferentes formas de ansiedad La ansiedad no siempre debe ser considerada como algo negativo. En algunas circunstancias, la ansiedad podría metaforizarse como el combustible o el impulso que mueve a una persona, en una situación de riesgo o de amenaza. En otro aspecto, la ansiedad puede referir a distintos aspectos. De hecho, las definiciones médicas al respecto de la ansiedad, vinculan tres formas diferentes que deben englobarse, de acuerdo a los factores que pueden influir en la presencia e irrupción de la ansiedad. Tres sistemas que influyen en la ansiedad En este aspecto se puede marcar una división entre el sistema fisiológico, el sistema cognitivo y el sistema motor, correspondiéndose a cada una serie de síntomas particulares. Los síntomas fisiológicos pueden ser los accesos de calor, ahogo, sofocación, pulso rápido, deficiencias cardiovasculares, tensión. En lo que refiere al sistema cognitivo, los síntomas pueden presentarse de la siguiente manera: ideas o pensamientos negativos, estados derivados de esto, como miedo o preocupación. Los síntomas motores se relacionan con las situaciones de movimiento, como hiperactividad, movimientos dificultosos o tartamudeo. Los trastornos de ansiedad, tienen causas y síntomas dentro de estas tres formas mencionadas. |