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A grandes rasgos, se presentan dos formas principales de hacerle frente a la dependencia a la nicotina: por un lado la terapia farmacológica, por otro la terapia alternativa, en donde se suministran variantes de consumo. En ambos métodos se considera fundamental la cooperación y la mejor predisposición psicológica por parte del fumador. La terapia alternativa que mencionábamos, es aquella en la que, proyectando un descenso paulatino de consumo, se opta por variantes como pastillas de nicotina, parches de nicotina, chicles de nicotina o inhaladores de nicotina. Esta forma de tratar la adicción a la nicotina depende sobre manera de un buen modo de uso por parte del consumidor. Si el fumador previamente presenta problemas justamente derivados de la nicotina al ser fumada, no se lograrán las consecuencias deseadas. En tanto, esta terapia es aconsejable en cuanto se utilice por no más tres meses, mediante un proceso acordado médicamente de la reducción, con el paso de las semanas, de un nivel menor de concentración de nicotina en el parche, chicle o elemento que se use. Terapia farmacológica para la nicotina La otra línea terapéutica para tratar el tabaquismo y la adicción a la nicotina, es mediante el uso de fármacos. Los medicamentos habitualmente utilizados con este fin, requieren de una supervisión médica, pues cuentan con efectos secundarios. Estos fármacos funcionan sustituyendo, de forma parcial, a la molécula de nicotina, mediante otras sustancias que llegan a los receptores de nicotina. La vareniclina y el bupropión son dos de los fármacos más comunes para estos tratamientos, así como el antiepiléptico topiramato. |