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Básicamente, todo fumador pasivo es aquel que, aun no consumiendo directamente el producto, recibe mediante el humo del tabaco todas las sustancias tóxicas del mismo, y lo afectan de misma manera que al consumidor. En las últimas décadas, con la mayor información otorgada a todo público sobre los efectos que produce el tabaco, nos hemos acercado más a reconocer las consecuencias del tabaquismo, en consumidores y en no consumidores. Diversos estudios sobre el tema, han concluido que el consumo de lo que se denomina “humo de segunda mano”, puede producir las mismas consecuencias, las mismas enfermedades que en quienes lo consumen directamente. Por esta razón es que en diferentes países del mundo, se han tomado medidas preventorias de tales efectos, como prohibir el consumo en lugares públicos cerrados, frenando así las posibles consecuencias, en primera instancia, de los fumadores pasivos. El humo del tabacoLas sustancias cancerígenas y tóxicas que contiene el humo del tabaco es lo que genera los riesgos en los consumidores pasivos. Estas sustancias se encuentran tanto en el humo que desprende la combustión del cigarrillo, su colilla, así como los que expele el propio fumador. Las enfermedades que puede ocasionar el humo del tabaco en fumadores pasivos, pueden ser las siguientes: en cuánto al cáncer, este puede ser cáncer de seno y cáncer de pulmón. Enfermedades respiratorias, como bronquitis o asma. Infecciones, tanto de nariz, oído o garganta. A su vez, también se pueden determinar riesgos en circunstancias especiales, como la infancia o en períodos de embarazo. En la primera, los riesgos son: asma, alergias, enfermedad de Crhon, caries, riesgos de retraso en el aprendizaje y de sufrir tuberculosis. En tanto a lo segundo, al periodo de embarazo, los riesgos son: bajo peso en el nacido, riesgos de parto prematuro, así como riesgos de muerte súbita, posteriores al parto. |