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Existen dos tipos de humo de tabaco, diferenciándose en humo primario, el cual inhala el fumador, y el humo secundario, el humo que exhala al ambiente el fumador. Este humo, el que el fumador expide al fumar, es igualmente dañino que el que consume, compuesto por químicos como el alquitrán, la nicotina, el monóxido de carbono e irritantes. Las posibles enfermedades que pueden generarse en los fumadores pasivos, son el cáncer, la bronquitis, las infecciones respiratorias, el asma, la tos o la neumonía. El permanecer expuesto al humo del tabaco, es igual o más dañino que fumar durante un período de tiempo igual. Estar expuesto al humo determina efectos inmediatos y efectos secundarios para los fumadores pasivos. En primera instancia, los efectos primarios son náuseas, mareos, irritación en los ojos o dolor de garganta. Los efectos secundarios pueden ser cáncer, problemas cardiovasculares o apoplejía. Precauciones para el humo de tabaco Como decíamos, ser un fumador pasivo implica la exposición al humo de tabaco, por alguien que no es fumador. De acuerdo a estudios médicos internacionales, a resultados e investigaciones, la complejidad de estas posibles consecuencias para los no fumadores, se han realizado ciertas medidas y consejos para la salud global. De hecho, en una gran cantidad de países se ha prohibido el cigarrillo en lugares cerrados de dominio público, además de dar la información pertinente y adecuada para las distintas poblaciones. Igualmente, se deberían tomar medidas de forma individual, para poder prevenir de una mejor manera. Los fumadores pueden ser familiares o amigos. Es importante concientizar e informar los riesgos que produce el humo de tabaco. Es imprescindible no fumar durante el embarazo, no fumar frente a niños y evitar fumar dentro de algunas habitaciones comunes dentro del hogar. |