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El consumo constante de tabaco alcanza la dependencia al mismo, lo que se denomina tabaquismo. La nicotina es el componente activo, alcaloide que genera la adicción. Es una sustancia de venta legal, la cual se puede adquirir sin ninguna restricción. En primera instancia, el efecto fumar tabaco es sedante y estimulante. El abuso de tabaco genera en poco tiempo la necesidad de fumar, fatiga, tos, problemas cardíacos y problemas respiratorios. El cáncer de pulmón, cáncer de laringe, cáncer de faringe, asma, bronquitis y neumonía, son algunas otras de las enfermedades que provoca. El aparato digestivo también tiene sus consecuencias, con gastritis, úlceras y acidez estomacal. En el aparato circulatorio, las enfermedades son arterioesclerosis, insuficiencia cardíaca, hipertensión. En otro tanto, fumar durante el embarazo perjudica al feto, mientras que también puede generar impotencia masculina. Dependencia al tabaco Cuando la adicción al tabaco está latente, la necesidad de fumar es constante, pues nuestro organismo se ha habituado a la sustancia. Dejar de fumar implica malestares, malhumor, irritabilidad, mareos. Como cualquier sustancia adictiva, el dejar de consumir tabaco implica pasar por un período de abstinencia. El síndrome de abstinencia es el obstáculo principal para quienes quieren rehabilitarse de una droga. El síndrome de abstinencia al tabaco implica vómitos, diarrea, insomnio y obesidad. El período de abstinencia varía según las personas, de acuerdo al tiempo que demora en desaparecer. Habitualmente, los síntomas de la abstinencia duran de quince días a un mes, como decíamos, dependiendo de las personas. Pasar esta etapa implica bajar un riesgote salud muy importante. Los cambios físicos aparecerán con el tiempo, pero serán a nuestro favor. |