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Los peligros que acarrea el consumo de tabaco son diversos. Las consecuencias al fumar aparecen inmediatamente, aunque no estén a la vista. El consumo frecuente y prolongado, generará efectos que pueden llegar a ser letales. Los daños respiratorios, los riesgos de cáncer al pulmón y a la laringe, la disminución de la memoria, posible impotencia sexual, son algunas de las consecuencias negativas, dentro del organismo, que pueden aparecer con el tabaquismo. La salud se ve afectada, tanto interior como exteriormente. Los peligros internos son aquellos que pueden resultar letales. Igualmente, los daños exteriores o estéticos que produce el tabaco, también son importantes. Los daños visibles del tabaco Los peligros que puede ocasionar el tabaquismo mencionados previamente, si bien no serán visibles directamente, se harán presentes cotidianamente en tanto se presenten y se agraven. Sin embargo, hay otras consecuencias que sí se volverán visibles, al poco de tiempo de comenzar a fumar. La piel es uno de los órganos recipiente de los tóxicos del tabaco, los cuales la envejecen prematuramente y la llenan de arrugas. Los dientes también sufren sus consecuencias, al volverse amarillos, acompañados de mal aliento. El cabello se debilita con el tiempo en el fumador regular de tabaco. La fatiga y la pesadez se vuelven constantes. En el caso de las mujeres, se puede presentar una menopausia precoz, mientras que en los hombres disfunción eréctil. El semblante general del fumador, luego de un consumo regular y prolongado de tabaco, se manifiesta ajado y pálido. Como vemos, los peligros del tabaco son muy variados. Las consecuencias estéticas se presentan con el tiempo y perduran hasta un tiempo después de haber logrado dejar el tabaco. En el caso de las consecuencias internas, el cáncer es la más riesgosa, además de disminuir la calidad de vida del consumidor. |