|
Bajo la presidencia de Vicente Fox, el gobierno mexicano firmó un acuerdo con las empresas tabacaleras, en donde éstas se comprometían a realizar donaciones al Ministerio de Salud del Estado, a través de un porcentaje marcado de las ventas de su producto. Las palabras de agradecimiento se repitieron durante aquellos momentos, sobre todo por parte del mismo presidente. Lo que se dio a conocer años más tarde, cuando diferentes diputados echaron por tierra un proyecto de ley que pretendía aumentar los impuestos tributarios de las tabacaleras, fue que, mediante dicho convenio, el gobierno se comprometía a no subir los impuestos. Anualmente, por la cortesía de las empresas tabacaleras, dentro del as cuales se encuentra Philip Morris, Tabacalera Mexicana y British American Tobacco, el Estado mexicano recibe cerca de 1500 millones de dólares, mientras que, por gastos relacionados a tratamientos de enfermedades causadas por el tabaquismo, el Ministerio de Salud de México gasta 2700 millones. Sospechas de soborno y corrupción Con la caída del proyecto de ley que apuntaba a una subida de los impuestos de las tabacaleras, comenzaron a realizarse investigaciones que apuntaban a las razones de tal decisión de los diputados. Previamente, los mismos diputados que se postularon en contra del proyecto se habían definido a favor del mismo. Las investigaciones que se desarrollaron, si bien no llegaron a conclusiones probadas, demostraron ciertas irregulares en las relaciones interpersonales entre diferentes diputados y directivos de las nombradas tabacaleras. Entre adictos al tabaco y fumadores pasivos, el tabaquismo afecta a la cuarta parte de la población de México. |