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Existen diversas formas de consumo de la heroína. Principalmente esta droga es empleada por vía intravenosa, por vía nasal o por vías respiratorias. La inyección de heroína es la forma más directa de que llegué al cerebro. De todas formas, ya sea aspirada o inhalando el humo de la sustancia, ésta llega rápidamente al torrente sanguíneo y al cerebro. Los efectos primarios que la heroína produce en sus consumidores son un impulso de euforia inmediato, y una gran sensación de placer. Derivado del opio, al llegar al cerebro la heroína se adhiere a los mismos receptores que la morfina, otro opioide, ambas drogas vinculadas con la eliminación del dolor. A su vez, el primer estado que genera ka heroína es el de pesadez corporal, confusión mental y sequedad en la boca. Posteriormente a la ola de euforia, el consumidor pasa a un estado de intenso placer, relacionado habitualmente con el término “flotar”. Aquí, el usuario de heroína intercala estados de vigilia y sueño, pudiendo pasar varias horas en esta etapa. El carácter de droga adictiva, hace que el uso regular y abusivo de la heroína vaya bajando su nivel de efectos, los cuales van descendiendo y generando una necesidad de mayor droga con cada dosis. Efectos secundarios de la heroínaEl consumo regular de heroína va desarrollando lo que se conoce como tolerancia a la droga. Esto significa que la respuesta inmediata que produce la droga en el usuario va decreciendo, generando en él la necesidad de una cantidad para poder alcanzar un efecto similar al que se generó con el primer consumo. En algunos casos, ni siquiera se llega a repetir el mismo estado inicial, sino que los efectos son siempre menores. Este es uno de los puntos de los que parte la eventual adicción, acompañado de que, al volverse un consumidor regular de heroína, el síndrome de abstinencia se hace presente inevitablemente, pudiendo evitarse únicamente con otra dosis. |