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Los efectos primarios que produce el éxtasis se presentan luego de treinta minutos de la ingesta, pudiendo perdurar desde seis a veinte horas luego. Haciendo foco sobre los momentos más inmediatos al consumo, el usuario se muestra eufórico y aliviado corporalmente. Se acentúa su confianza, al tiempo que se facilita en él la relación y la comunicación con otras personas. Esto efectos primarios, agradables para el consumidor, van acompañados de una aceleración del ritmo cardíaco, se produce sequedad de labio y de boca, al tiempo que hay una dilatación en las pupilas. La repetición de las dosis en un corto período de tiempo, como puede ser una noche, es la razón principal de la intoxicación en el usuario, la cual puede agravarse en cuanto se produzca un consumo simultáneo de otras sustancias. Intoxicación aguda Dentro de los riesgos mayores que presenta una intoxicación aguda de éxtasis, se presentan la taquicardia, aumento de la presión arterial, sudoración, deshidratación y apetito, en plano inicial. Posteriormente, y repitiendo que la mezcla con otras drogas es la razón fundamental de estos eventuales riesgos, pueden sobrevenir convulsiones, náuseas, vómitos, calambres y visión borrosa. Tolerancia y sensibilización al éxtasis Uno de los aspectos que puede generar el consumo de éxtasis, es el de la tolerancia aguda o sensibilización. E un plano en el que luego de reiterar varias dosis de la droga, el consumidor alcanza la tolerancia o sensibilización suficiente como para no llegar nuevamente a los efectos primarios de la sustancia. Es algo que ocurre también con las anfetaminas y la cocaína, cuando hay un consumo repetido sobre todo en un lapso corto, en donde incluso repitiendo las dosis, los estados placenteros que sucedieron al consumo inicial no vuelven a alcanzarse. |