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El modo de consumo habitual del éxtasis es por vía oral, presentándose la droga habitualmente en forma de pastillas, aunque en ocasiones se ofrece bajo diversas formas. En la actualidad, es una de las drogas ilegales recreativas más utilizadas, obre todo entre los jóvenes. El consumo de éxtasis, dado el carácter de droga estimulante, está fuertemente ligado a fiestas electrónicas o raves; sin embargo, está claro, su consumo no se remite únicamente a estas circunstancias. Como ocurre con todas las drogas, los efectos van cambiando con la reiteración de consumo de la sustancia, siendo los primeros usos mucho más satisfactorios que los sucesores. El efecto primordial del éxtasis o MDMA (metilendioximetanfetamina) comienzan a surgir luego de 30 minutos de haberse consumido. Éstos, los efectos, le ofrecen al consumidor estados de euforia anímica, en tanto una relajación y ligereza corporal, acompañado por bienestar, autoconfianza y apertura al relacionamiento con los demás. Se acelera el ritmo cardíaco y se presentan lapsos de ansiedad. De droga adelgazante a droga recreativa Descubierta en Alemania a principios del siglo XX, esta droga fue diagnosticada para mucho como droga adelgazante. Hoy en día no se utiliza con tal objetiva, siendo una de las principales drogas recreativas en muchos entorno sociales. El éxtasis actúa sobre los neurotransmisores que regulan la serotonina, la cual afecta el estado de humor. Riesgos del “X” Conocido también como “X”, el éxtasis cuenta con riegos para la salud de lo consumidores, sobre todo si se abusa. La deshidratación, las náuseas y vómitos pueden ser las secuelas primarias. Si bien no se han encontrado casos de adicción al éxtasis, e puede sí generar una dependencia al consumo en determinados lugares, siendo imposible disociar el consumo de determinada actividad. A su vez, los riegos están también vinculados a la pureza y las sustancias con que haya sido “cortada”. |