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Previamente a referirnos específicamente a lo que se conoce como adicción a Internet, debemos repasar de que consta una adicción. Habitualmente se relaciona a la palabra adicción con la droga o con una sustancia en particular. Sin embargo, y sobre todo haciendo hincapié en la palabra dependencia, ésta se puede presentar a cualquier elemento, siempre y cuando se cumplan algunos aspectos. Por un lado, la dependencia se indica a partir de que alguna actividad, sea cual sea, refiera a drogas o no, pasa a ser el punto más importante en la vida de una persona, dominando por completo sus pensamientos y sus acciones, es decir actuando en función de eso. Otro punto es la satisfacción que se siente, detalle subjetivo, cuando se experimenta tal actividad. La tolerancia, otro punto de la adicción, implica la necesidad de aumentar el tiempo y la cantidad de actividad, para alcanzar los efectos que se experimentaban primariamente. El síndrome de abstinencia es otro aspecto que hace a la adicción, malestar que se siente luego de interrumpida la actividad. Por último, los conflictos personales o sociales ocasionados por la atención destinada a tal actividad, así como la recaída en dicho asunto. El conflicto de Internet No es sencillo establecer cuál es el conflicto, o de qué momento parte la adicción a Internet. Sin embargo, como punto de partida, se puede establecer que la dependencia a Internet parte del tipo de relación que una persona sostenga con tal elemento. A partir de este punto es donde comienzan las preguntas. A qué se hacen adictos, cuando comienza la dependencia. En ningún caso hay respuestas claras. En muchos casos se menciona una necesidad de interacción, en otros de saciar otras necesidades dentro de la Web, como el sexo o los juegos. En cualquier caso, el punto que está relativamente claro es que son dependencias no químicas, es decir adicción psicológica. |