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Una de las principales diferencia en relación a los empleos de la coca, parte desde el uso de la hoja de la coca y la cocaína en sí, alcaloide extraído de la planta de coca. A su vez, esta diferencia parte del momento en que comenzaron a hacerse investigaciones científicas sobre la planta de coca y logró extraerse la cocaína en estado puro. En la actualidad la cocaína se relaciona con el uso recreativo de la sustancia, se carácter ilegal, narcótico y eventualmente adictivo y riesgos. Sin embargo, las posibles consecuencias de la cocaína se verificaron luego de años de estudios y de su utilización a modo medicinal y anestésico. Masticar la hoja de coca es una tradición milenaria, la cual aún se mantiene, sobretodo en las zonas andinas de América del Sur. A mitad del siglo XIX es cuando la planta, luego de ser trasladada hacia Europa a modo exótico, comienza a ser estudiada y se logra la extracción del alcaloide cocaína. De hierba medicinal a anestésico a droga Como decíamos, la hoja de coca se viene utilizando a modo medicinal, ritual y cotidiano desde tiempos remotos. La hostilidad que significa vivir en la zona andina ha llevado a la gran mayoría de sus habitantes a masticar la hoja de coca para resistir la rigurosidad del clima, el hambre y la fatiga. A su vez, su uso implica un encuentro social, significando un momento para compartir. Luego de comenzar a investigarse la planta, en Europa, y de extraída la cocaína, comenzó a ser utilizada como medicamento para distintas enfermedades, así como anestésico. Cuando se comprobó su potencial riesgo de adicción y dependencia, dejo de usarse, pasando a ser una sustancia prohibida. En la actualidad, en algunos países continúa utilizándose como anestésico, así como componente de otros anestésicos locales, como escandicaína, lidocaína y benzocaína. |