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El crack, es una sustancia derivada de la cocaína que se ha popularizado, sobre todo en los Estados Unido en la década de los ochenta. Con la explosión de la cocaína en esos años aparece también el crack, una sustancia de menores costos y más adictiva que la cocaína. El crack es el resultado de hervir el clorhidrato de cocaína en una solución de bicarbonato de sodio. La sustancia resultante es una pasta amarillenta que se endurece al enfriarse, quedando formada como rocas. El crack es, generalmente, elaborado en laboratorios clandestinos. Es muy popular, como decíamos, en Norteamérica. A su vez, es común que se confunda con el paco o la pasta base, siendo éstas, los restos que quedan en los recipientes en donde se cocina la cocaína, resultando una sustancia sin refinar ni purificar. Los efectos del crack Siendo el crack un derivado de la cocaína, es una de las formas más adictivas de esta sustancia. El término, refiere, mediante una onomatopeya, al sonido que producen las rocas de crack al evaporarse cuando son calentadas. Al ser fumado, el crack ingresa rápidamente en el torrente sanguíneo, generando de forma inmediata los efectos en el individuo. Los efectos primarios del crack son los de la cocaína, pero de una manera más intensa. Produce euforia y excitación, pero rápidamente esos efectos se transforman en insomnio y pánico. La velocidad con que los efectos primarios se disuelven, genera la necesidad de consumir nuevamente. Le habitualidad del consumo, no genera dependencia física, al igual que la cocaína, más si una fuerte dependencia psicológica. El estado que deriva del descenso del efecto inicial, es frecuentemente de depresión, lo que promueve la utilización y el consumo de otra dosis. Los efectos secundarios son similares a los de la cocaína, existiendo mayor posibilidad de contraerlos dada su forma de uso y la calidad de la sustancia |