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La cocaína es una sustancia extremadamente soluble, al cual tiene la característica de poder mezclarse con otros materiales de buena manera. Esta es una de las virtudes de la sustancia, que ha llevado a los traficantes a invertir en investigación y creación de nuevos métodos, para poder trasladar a la cocaína de forma oculta, “disfrazada”, dándole un aspecto casi imperceptible por parte de los controles policiales. La cocaína líquida es una de estas nuevas formas de movimiento de la droga por parte de los traficantes. Habitualmente, la cocaína líquida se traslada como productos de exportación o simplemente como regalos, en botellas de vino o whisky, disuelta en el mismo líquido. La cocaína se diluye en la sustancia y luego, mediante un proceso, también simple, se recupera, volviendo al estado natural. Nuevos aspectos de la cocaína La cocaína líquida no es la única nueva forma de presentarse la droga, sino que es sólo una de las tantas. La cocaína negra es otra de las opciones, la cocaína roja, la cocaína impregnada en la ropa, cocaína gomosa o cocaína plástica, son otras de las opciones que han encontrado los narcotraficantes para camuflar el estupefaciente, volviéndolo inodoro y difícil de percibir por los controles antidrogas. En cualquiera de los casos, la cocaína, luego de un proceso químico, adquiere una nueva forma. En el caso de la cocaína líquida simplemente se mezcla con otra sustancia del mismo tipo; sin embargo, en casos como la cocaína plástica o la cocaína gomosa, la droga se mezcla y combina con otros materiales, con los cuales se elaboran distintos objetos o accesorios, completamente comunes y triviales. En los diferentes casos, los procesos químicos por los que pasa la sustancia, primero en el lugar de origen, después en el lugar de destino, se pierde, en el mayor de los casos, sólo un 10 por ciento. Costo que no es tanto, dado los beneficios que trae. |