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El flujo de dinero que se mueve en el ámbito de la droga es inimaginable. Los millones de dólares que arriban a las arcas de los narcotraficantes, las características propias del negocio y la prohibición general de la droga, han contribuido directamente a la búsqueda y la investigación de nuevas formas de contrabando y traslado de los estupefacientes. La búsqueda de nuevas rutas para el traslado de la droga, las estrategias para ocultar los cargamentos, el movimiento por mar, por tierra o por aire de la cocaína, le está dejando paso a otras formas de tráfico. Las nuevas modalidades de los narcos apuntan, en la actualidad, a “disfrazar” la cocaína. Es cada vez más habitual el traslado de la cocaína mezclada con otros materiales, en accesorios u objetos elaborados en base a la combinación de la droga con algún otro elemento. De esta manera apareció la cocaína negra, la cocaína líquida, cocaína gomosa y cocaína plástica. También, la opción de cocaína impregnada en telas. Ropas llenas de coca Esta técnica de impregnar ropa con cocaína es, en relación a las mencionadas anteriormente, quizás la más artesanal y la menos segura para el traslado de la droga. La realización de este proceso es la de diluir cocaína en agua, a la que luego se sumerge determinada prenda. Luego de seca, la ropa queda pronta para su traslado. Una vez realizado el traslado, la prenda vuelve una y otra vez al agua, hasta que desprender toda la sustancia. Con hidróxido de amonio se decanta, posteriormente se filtra y se seca. Sin embargo, y a diferencia de los demás métodos, de esta manera la cocaína no pierde su olor y es posiblemente distinguible. En Argentina, este último año, se incautó un cargamento con más de 200 prendas, entre toallones, ropas de bebé y mantas. Luego del proceso de decantación, se obtuvieron 70 kilos de coca. |