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En el proceso de la droga, exceptuando a la marihuana, siempre se da una etapa posterior a los efectos primarios, momento en donde se siente la satisfacción producida por la sustancia, que consta del descenso de dichos efectos, y se produce la necesidad de otra dosis para evitar el estado de depresión que conlleva. Este estado se ve acentuado por la habitualidad con que se consuma, la dimensión de la dosis utilizada. La tolerancia y la sensibilización. Si se consume por primera vez, o no se tiene el hábito de consumo, la instancia de descenso de los efectos primarios de la cocaína es notoriamente más leve que si se consume con mayor frecuencia. Vale destacar, que en el caso particular de la cocaína, la necesidad del consumo se da desde un punto psicológico y no físico. La dependencia física no es propia de la cocaína. La etapa de depresión posterior al consumo de cocaína, esta ligada a la tolerancia y la sensibilización que produzca la droga. La tolerancia consiste, si se consume con frecuencia, en la no repetición de los efectos experimentados en las primeras ocasiones de consumo. Esto lleva a tener que consumir mayores cantidades para poder asemejar los efectos. Por otro lado, la sensibilización es un caso contrario. Los efectos se presentan como siempre que se consumió, alcanzando estados de mayor satisfacción mediante más se consume. Las consecuencias de la adicción a la cocaína Los problemas que puede generar el abuso de cocaína, están, en un primer momento, relacionados a la forma en que se utilice. La cocaína puede ser aspirada, inyectada o fumada, en el caso del crack o la cocaína base. Por otro lado, en un aspecto general, los riesgos del abuso radican en posibles problemas cardíacos, insuficiencia respiratoria, problemas en el sistema nervioso y problemas digestivos. La posible adicción, se genera en la mayoría de los casos, para no experimentar el síndrome de abstinencia. Este estado consta de paranoia, irritabilidad, desórdenes digestivos o mentales. |