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Las causas por las que un individuo pueden ser muy variadas, sin embargo, las consecuencias, generalmente son las mismas. Si bien está claro que para tratar y superar el alcoholismo se debe buscar y hurgar en las causas que llevan a una persona al consumo excesivo, es importante hacerlo antes de que sus efectos se vuelvan inevitables. La violencia familiar, de acuerdo a diferentes estadísticas, reiteradamente encuentra raíces en el alcoholismo de uno de los integrantes de la familia. Si bien no toda persona violenta necesariamente es también alcohólica, ésta se ve agravada por el abuso del alcohol. En primera instancia, el consumo de alguna bebida alcohólica puede resultar agradable y placentero, puede responder a un festejo o una celebración, sin embargo, conjuntamente con la adicción al alcohol, tales características desaparecen, para dar cuenta de efectos negativos. Consecuencias del alcoholismo Los efectos primarios del alcohol, el carácter desinhibidor que produce, lleva al consumidor a actuar y manejarse sin pena o mesura. De acuerdo a esto, conciente o inconcientemente, el alcohol puede actuar directamente en la manifestación de impulsos violentos por parte del bebedor. La violencia no puede ser considerada como efecto directo del alcoholismo. De todas formas, influye sobre manera en alguien que cuente con ambas características. La presencia de un alcohólico en la familia, mayoritariamente llega a resultados nefastos. El individuo, en su enfermedad, deja de habituarse a sus responsabilidades, cesa de realizar las actividades necesarias que exige la convivencia. De esta manera es que la violencia doméstica puede aparecer en cualquier momento, incitada por la ruptura que ya está dada. |