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El alcoholismo, así como a cualquier adicción a otra droga, genera en el consumidor la necesidad de tal sustancia. El consumo reiterado y el abuso de la droga son los puntos de partida para las diferentes etapas que conllevan una adicción. Si bien existe diversidad en cuanto a formas de adicción a una sustancia, con ejemplos de dependencia psicológica a una droga sin necesidad física de consumo, ocurre con el alcohol al igual que con el tabaco y los opiáceos, que la dependencia del consumidor se manifiesta físicamente, con efectos y malestares corporales que se interrumpen al consumir otra dosis. Esta etapa, en la cual con la interrupción del consumo el cuerpo comienza a necesitar la droga, el organismo habituado a determinada sustancia comienza a requerirla, es que se ocasiona el síndrome de abstinencia, un estado cagado de malestares y dolores físicos, en donde se requiere de un tratamiento supervisado médicamente para superarlo de forma correcta. Fases de la abstinencia al alcohol En un proceso de rehabilitación y desintoxicación del alcohol, el síndrome de abstinencia es la piedra más grande que se debe superar. La recuperación significa pasar por un duro proceso, en donde alcanzarla no sólo depende de la fuerza de voluntad del consumidor, sino de otros aspectos subyacentes incluso a la adicción, aquellas causas que llevaron a tal situación. En cuanto a las etapas de la abstinencia, éstas comienzan a desarrollarse a partir de que el consumidor ingiere su última dosis o último trago. Entre seis y ocho horas más tarde se presentan los primeros síntomas: nauseas, ansiedad, nerviosismo, insomnio, son los primeros. Luego de un día, aumenta la presión arterial, comienzan la taquicardia y temblores. Las consecuencias últimas pueden llegar al delirium tremens. Pueden darse convulsiones e incluso ser letal. |