|
Es imposible especificar una causa común a todos los consumidores de alcohol, pues las razones que pueden influir son variadas y singulares. Históricamente, las estadísticas han marcado que la franja más susceptible al alcoholismo siempre fue la de los hombres adultos. Sin embargo, en los últimos años estas estadísticas fueron variando, el sector mencionado anteriormente contó con un descenso, mientras que se marcó un aumento entre las mujeres y los jóvenes bebedores, siendo entre estos últimos donde más se manifiesta la violencia. Son diferentes los aspectos que confluyen a la hora de que la violencia se presente. Por un lado, invariablemente pesa la cantidad de alcohol ingerido. Por otro lado, las características propias del individuo también articulan los posibles efectos del alcohol, así como las circunstancias del entorno en donde se haga. Un lugar en donde se presentan muchas personas consumiendo, así como la interacción del alcohol con otras drogas, generan un ámbito más propicio para la violencia. El abuso del alcohol La violencia no sólo se presenta entorno a bebedores compulsivos, sino que puede ser consecuencia de una noche de abuso de alcohol por alguien que no lo haga habitualmente. Por esto es que la moderación al momento del consumo de alcohol es la forma más propicia y adecuada para que no se presenten consecuencias negativas. El abuso de alcohol, por la forma de actuar de la sustancia misma en la persona, es la causa directa de los posibles efectos negativos y los brotes de violencia en el individuo. El alcohol actúa sobre la conciencia del individuo, permitiendo, siempre y cuando se haga con moderación, la apertura a las interrelaciones, la confianza en uno mismo y la relajación. Un estado fuerte de embriaguez altera la percepción del bebedor, distorsionando no sólo la realidad, sino las formas de conducta y normas de convivencia. |