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La información referente al alcohol en la antigüedad data desde más de tres mil años A. C. La fermentación de jugos y granos fue una actividad corriente, para conseguir así líquidos con fuerte graduación alcohólica, disfrutable por el estado de embriaguez al que los llevaba. Por oro lado, el proceso de destilación fue realizado hacia IX D. C. apareciendo de esta manera la mucha de variedad de licores que se conocen en la actualidad. Desde el comienzo de la producción y elaboración de bebidas alcohólicas, le predilección del ser humano a su consumo cuenta con diferentes raíces. En primera instancia, el estado de embriaguez que acarreaba el consumo fue una de las razones principales. La desinhibición y la confianza que produce, ha ayudado y así lo sigue haciendo, a la apertura de relaciones interpersonales. De todas maneras, dicha característica siempre está vinculada a la moderación con que se lo hace. El exceso deriva, en la mayoría de las ocasiones, en violencia y enfermedades. Los inconvenientes ocasionados por el consumo de alcohol en exceso, históricamente se manifestaron primariamente dentro del núcleo familiar, extendiéndose luego al entorno social. El alcoholismo en la actualidad En la actualidad, el alcohol continúa funcionando de maneras similares. Beber con moderación continúa ofreciendo estados de relajación y placer, mientras que el exceso continúa generando violencia y problemas. Por esto es que los bebedores mesurados, encuentran efectos para nada riesgosos, mientras que aquellos que lo hacen compulsivamente, ponen en peligro sus salud y la de los demás. El marco actual muestra que el alcoholismo afecta en mayor grado a hombres adultos. De todas maneras, el porcentaje de mujeres y jóvenes bebedores ha aumentado considerablemente. |