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Últimos estudios aseguran un importante crecimiento de tratamientos farmacológicos entre niños. La administración de fármacos como respuesta a diferentes tipos de diagnósticos ha alertado a las organizaciones internacionales de salud. El índice de venta y de tratamientos a niños en base a fármacos, es cada vez más alto, generando posibles e importantes riesgos de salud, partiendo de una eventual dependencia y adicción. La alarma se da por el aparente sobrediagnóstico de medicamentos. Esto refiere a la administración de fármacos como única respuesta a los posibles problemas que presenten los niños. La aplicación de tratamientos farmacológicos resulta, en la actualidad, como la primera opción para una importante cantidad de médicos pediatras. Riesgos de un mal diagnóstico Este sobrediagnóstico, encuentra base en una serie de trastornos que parecen estar de moda en los niños, aunque también podría decirse, y quizás con mayor tino, que está de moda entre los médicos pediatras. El ya famoso ADD, sigla en inglés que refiere al Trastorno de Déficit de Atención, es cada vez más diagnosticado entre los niños, para los cuales se les receta metilfenidato, medicamento conocido popularmente como Ritalina, el cual puede generar adicción. En algunos casos, los efectos negativos que pueden producir los fármacos en los niños pueden manifestarse inmediatamente, con insomnio y pérdida de peso. El carácter banal o común que se está dando entre los adultos frente al consumo de fármacos, repercutiendo directamente en los niños. A su vez, no sólo el ADD es el único diagnóstico habitual en estos días. El TGD, Trastorno Generalizado del Desarrollo, el TOD, Trastorno Oposicional Desafiante, la bipolaridad y la depresión, son trastornos más frecuentes en los diagnósticos que se le realizan a los niños. |