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Las últimas convenciones internacionales médicas han advertido sobre los peligros que se presentan con la medicación de niños, acción que se ha instaurado como la primera opción frente a las consultas pediátricas. Los riesgos alertados en estas convenciones, se originan en el hecho de un inmediato diagnóstico de trastornos que requieren de la administración de fármacos, los cuales pueden generar consecuencias negativas, sobre todo si se administran desde la infancia. En el II Simposio Internacional sobre la Patologización de la Infancia, convención a la que hacíamos referencia anteriormente, se apunta a la administración de pastillas, sin ninguna otra opción, como tratamiento en niños. Se ha destacado que el ADD, sigla en inglés para Trastorno de Déficit de Atención, fue el punto de inicio de esta constante, la cual, a su vez, se ha transformado en la capa superficial de la problemática actual. Síntomas y diagnóstico en niños Dentro de esta problemática, se han destacado casos de un rápido diagnóstico de bipolaridad o depresión. También, trastornos del orden del Trastorno Generalizado del Desarrollo, TGD o el Trastorno Oposicional Desafiante, TOD, si diagnostican sin más, para los cuales los fármacos son necesarios. Lo inquietante de esto, es que los síntomas para los cuales se diagnostican estos trastornos son muy amplios, y no específicos. Un gran abanico de síntomas, los cuales, en muchos casos, pueden ser conductas propias de la niñez, concluyen en trastornos que deben ser tratados con pastillas. Por ejemplo, el TOD, trastorno que habitualmente es tratado con el fármaco comercialmente conocido como Ritalina, el cual puede generar dependencia, es diagnosticado en niños que no obedecen y son rebeldes, para que se estén quietos. |